sábado, 5 de julio de 2014

Madrugones.

El café se enfriaba mientras se ensimismaba en el libro que tenía entre las manos, aunque su mente solo pensaba en como lograr salir de los problemas que la rodeaban. Una y otra vez. De todo se sale, todo se supera. Siguiendo la norma del nada es para siempre, los problemas forman parte de ello, ¿no?



sábado, 28 de junio de 2014

¿Y si dejamos de cuestionárnoslo todo?


Yo le temo al verano, porque siempre cambia algo en mi vida. He intentado que eso no ocurra, pero me he dado cuenta de que es imposible. He llegado a la conclusión de que lo que tiene que ser, será, y que nunca aparecerá nada por la puerta si yo no lucho por ello, las cosas no aparecen por arte de magia. Todo se consigue luchando. La única lucha que se pierde es la que se abandona. Por eso es que he decidido dejar de cuestionarme absolutamente cada detalle que pasa en mi vida, creo que es más importante simplemente disfrutar de ello. Porque el miedo y el temor es lo único que nos impide avanzar en la vida. Y que sepáis que me parece una gran tontería lo de "las personas que verdaderamente importan se quedan y están a tu lado siempre", porque que una persona se haya marchado de tu vida no significa que no haya importado, o que no haya aportado nada a ella. O que no vaya a volver.
Tener alma acaba significando sufrir. Pero a veces, sufrir es bonito. No me refiero a sufrir de amor, sino a cosas como el picor por todo el cuerpo y estornudos al estar más de media hora con mi gata, o estar más de dos días sin limpiar el polvo de la estantería de los libros. A eso me refiero, es un pequeño sufrimiento que merece la pena. Al igual que aguantar a alguien que te hace asfixiarte de calor en cama en verano, pero que en invierno te calienta. No hay mal que por bien no venga. 
¿Me voy por las ramas? Puede que sí. Es que mi mente es un tanto complicada. Como el resto. Hablo y pienso tan rápido como escribo. 
Hoy el sol me calentaba la espalda, la luz me aclaraba la mirada, y no sé, todo era tan agradable que me apetecía decirle a alguien que en estos momentos me apetece ser feliz.

martes, 24 de junio de 2014

Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Toco tu boca con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

-Julio Cortázar, Rayuela.
Lo nuestro es un borrador, 
y se va a quedar en eso.
La lección es que 
no se puede aceptar limosnas de amor cuando te mereces el cielo.





lunes, 23 de junio de 2014

Canciones.

Voy a empezar un nuevo apartado, con la intención de que quien lo lea, me conozca un poquito. Y con la intención de que comentéis y me deis ideas. No tengo muy claro como lo voy a llamar, lo que sé es que va a ir de 10 cosas relacionadas conmigo, y voy a comentarlas. En este caso, canciones. Es decir, yo pongo 10 canciones (o de lo que trate en la entrada) y hago una especie de crítica sobre ellos, en este caso a que me recuerdan.
Creo que la música es una buena forma de conocer a alguien.
 Si pulso el aleatorio de la lista de reproducción que más canciones tiene, la primera que me sale es:

1. Queen - Bohemian Rhapsody
Esta canción me recuerda a mis amigos y yo, a las cuatro de la mañana de vuelta a casa en un coche. Y los cinco cantando esto a todo volumen. Fue el verano pasado, llevábamos las ventanillas bajadas. Creo que fue uno de esos momentos en los que piensas que nada te podría arrancar la sonrisa.

2. Kelly Clarkson - Addicted
No es que esta sea una de sus mejores canciones. No es que sea superespecial. Es simplemente que me recuerda a un libro que leí en el 2007. Suelo escuchar música mientras leo, y suelo relacionar una canción con un libro. Pues bien, esa es una de esas canciones unidas con un libro. (En realidad no era un libro, era un fanfic, ahora que me acuerdo, lo que hace la adolescencia...)

3. The Script - The Man Who Can't Be Moved

¿Esta canción es de algún anuncio? No me acuerdo. Da igual. ¿Que podría tomar para mejorar la memoria? Para mí, esta canción es un clásico. Claro que el concepto "clásico" depende de la persona y el gusto musical que uno tenga, pero está en ese grupo de canciones famosas que no te sabes el nombre y de repente te la pone el aleatorio y te alegra el día.
4. Sara Bareilles - Gravity
La pongo una y otra vez. Y no me canso de ella. Es de esas canciones de las que me sé la letra entera y sin darme cuenta. No es de esas canciones que me llamen muchísimo la atención, simplemente se me queda pegada.

5. Christina Aguilera - You Lost Me

Confieso que Christina Aguilera era mi debilidad. Concretamente por esta canción. Y a día de hoy sigo considerando un pecado que haya personas que hagan covers de ella. Las obras de arte no deben ser copiadas.

6. Coldplay - Fix You

Sueño con llegar a ver a Chris Martin entonando esta canción en un estadio, sueño con estar en primera fila. No quiero morirme sin escuchar en directo a Coldplay. En un estadio al aire libre o en el Royal Albert Hall. Lo bonito de que una canción de convierta en "tuya" es que cada palabra tiene un sentido.

7. Leona Lewis - Run

Even if you cannot hear my voice, I'll be right beside you dear.
Algo precioso que tienen las canciones es que dicen exactamente lo que tú no eres capaz de decir. O lo que estás pensando en ese mismo instante. Y aún por encima, acompañado de melodía. 

8. Katy Perry - Thinking Of You

Hay canciones que narran tu vida mejor de lo que tú mismo harías. 

9. Macklemore & Ryan Lewis - Wing$
I wanna fly, can you take me far away?
Siento debilidad hacia los coros de niños y esa es razón suficiente para que me guste una canción.

10. Demi Lovato - Warrior
Creo que puedo afirmar que me gusta de todo en la música. Aunque no aparezca nada por aquí, suelo leer con instrumental de fondo. Y me tira más la música triste, nada más hay que ver esta lista. Para mí, las canciones "tristes" son las más bonitas. Lo más bonito de las canciones es cerrar los ojos y pararse a escuchar en lo que dice la letra. En mi caso, la mayoría de las canciones me llevan a otros lugares, a recuerdos, a tiempos mejores, a otros días, y a sueños. Las canciones me liberan un poco, me elevan a otros lugares y me ayudan a desaparecer, aunque sea por solo 4 minutos. 

sábado, 7 de junio de 2014

No tenía nada que envidiarle a ninguna de las estrellas.


Paseaba por París como si estuviese enamorada. 
Caminaba de una calle a otra, sin rumbo, sin dirección, con la mente en las nubes y los pies gastando suela contra los adoquines de la ciudad. La mirada perdida y una débil sonrisa.

Nunca se paró a pensar en el qué dirán. Nunca hablé con ella, me quedé con las ganas, pero lo sabía. Era como si la conociese desde siempre, algo en ella hacía que me sintiese como en casa. Mucha magia tiene que haber dentro de alguien para hacer sentir como lo hacía ella. Me ataban lazos a ella, pero a ella no la ataba nada a mí. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez como esto es posible?
Muchas veces simplemente la observaba mientras comía en el Quartier Latin, deprisa y entre clase y clase. Cuando tenía tiempo, la he llegado a seguir. Entre sus posesiones y sus prendas favoritas, un bolso tan grande, que pensé que algún día llegaría a sacar la caja de Pandora de dentro, pero solo sacaba libros, cada semana uno diferente. 
La he visto tirarse en Montmartre, ella sola, a leer. 
La he visto pasearse por les Champs-Élysées, entre tienda y tienda. Nunca compraba nada, pero siempre se quedaba más de 1 minuto observando cualquier cosa que brillase. Para mí, la que brillaba era ella.
Y para asombro mío, nunca llegué a verla encaminarse hacia la tour Eiffel. Eso sí, iba hasta la plaza del Trocadero a reirse de los guiris que intentaban sacarse fotos ridículas con la tour Eiffel de fondo. Más de una vez la he pillado ensimismada, con la vista fija hacia una petición de mano. Ponía la misma cara que cuando se fijaba en algo brillante de alguna de esas tiendas carísimas en las que yo miraba a través del escaparate.
Tampoco la vi nunca acompañada. Las pocas veces que la vi hablando con alguien fue dentro del Musée du Louvre, un artista que se dedicaba a realizar copias de obras de grandes como Delacroix, van Eyck, Vermeer o Caravaggio. Se trataba de una de esas conversaciones compuestas por seis frases, un saludo, un halago hacia la pintura y una despedida. 
¿Cómo podía tener envidia de algo tan simple?
Todo esto son detalles, apenas imperceptibles a no ser que te pasaras tantas horas como yo observándola día sí, día también. 

Me quedé con las ganas de ser el artista, de admirar su belleza, de invitarla a un café, un paseo, quizás una cena, hacer de su vida y la mía, nuestra vida, y convertir todo en una obra de arte. Claro que arte y belleza son conceptos con significados diferentes según la persona y su modo de vivir.
 “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien. 
Lo esencial es invisible para los ojos.”


Antoine De Saint-Exupéry, El Principito.

martes, 3 de junio de 2014

Atardeceres y finales.

Un día me dijo que ya nada era lo mismo y se fue.
Y me dejó con la palabra en la boca, el corazón en la mano.
Con mucho mimo, lo más cuidadosamente que mis nervios me permitían, lo guardé en una cajita y me colgué la llave de ésta al cuello. Cada vez que me siento en un apuro, respiro y la acaricio inconscientemente. Ha sido una forma curiosa de recuperar la confianza en mi misma, eso de no llevar el corazón encima.
Métodos drásticos ante situaciones desesperadas.
No pasa nada, yo lo llevo bien. Me permite concentrarme.
De vez en cuando, abro el cofre para que le de el aire, y me paro a contemplar su belleza al igual que contemplo los atardeceres. Hace poco leí que solamente las personas que conocen la tristeza de primera mano pueden apreciar ese tipo de belleza.

Summer.

Después de dar por finalizado la horrorosa época de exámenes finales, puedo dar también por finalizado mi primer año como universitaria. Me cuesta creerlo. Y vuelvo a tener tiempo para mi ebook, mi tablet y mi cuaderno. Para llenar mis horas de atardeceres,  palabras, series, películas, fotografías, música... Es decir, de lo que verdaderamente me gusta.
Pero no solo os lo voy a decir,
sino que os lo voy a demostrar.